Blog de John Andrews

¡¿Farmear qué?!

Es probable que durante las últimas semanas (o tal vez últimos días) hayan comenzado a escuchar una expresión nueva: “farmear aura”. Se trata de un fenómeno que se ha vuelto viral en redes sociales: grupos de jóvenes haciendo gestos, poses o caras que, según cómo funciona el “juego”, aumentan su nivel de carisma o estatus frente a los demás. Recientemente se han popularizado videos modo “batalla” o “duelo”, donde jóvenes aparecen haciendo estos gestos y caras frente a una “audiencia”. 

Las reacciones frente a esta nueva “trend” han sido variadas. Algunos encuentran esta práctica ridícula y hasta se han burlado abiertamente. Otros la defienden, viéndola como una forma novedosa (y análoga) que los jóvenes han encontrado de jugar y expresarse, sin hacer nada malo. Como comunidad escolar, creemos que vale la pena detenernos un instante, no para “juzgar” la práctica en sí, sino para reflexionar sobre lo que podría estar revelando.

¿De dónde viene el nombre?

Primero, vamos a aclarar el término. “Farmear” es un concepto tomado del mundo de los videojuegos: consiste en repetir una acción una y otra vez para acumular recursos, monedas u objetos. “Aura” se referiría al estilo, la seguridad y el carisma natural que alguien proyecta ante los ojos de otros. Juntas ambas palabras dan como resultado un “juego” que, en el fondo, consiste en repetir acciones para “acumular” aprobación y estatus social.

¿Por qué se ha hecho tan popular entre los jóvenes?

Desde la psicología, la revisión de algunos autores nos permite comenzar a comprender por qué este fenómeno ha escalado de la forma en que lo ha hecho. Abraham Maslow ubicó el sentido de pertenencia como una necesidad humana fundamental. Es lo que buscamos justo después de haber satisfecho las necesidades fisiológicas y de seguridad. Por su parte, Erik Erikson identificó que el gran conflicto de la adolescencia es precisamente la búsqueda de identidad frente a la confusión de roles: es la etapa de la vida en que resuenan con más fuerza preguntas como “¿quién soy?” y “¿cómo me ven los demás?”.

Visto así, “farmear aura” estaría sirviendo un objetivo mayor: es una forma de satisfacer una necesidad muy real y muy propia de la adolescencia. Y esto no es nada nuevo. A través de todas las generaciones han existido formas en que los jóvenes buscan reafirmar su identidad y sentirse parte de algo. Hace algunas décadas eran las “tribus urbanas”, por ejemplo. Y vale la pena recordar que, salvo para la generación que lo vive, a las demás generaciones estas formas de expresión les suelen resultar “llamativas” y hasta difíciles de entender. Pero es necesario hacer una pausa, viajar en el tiempo, y recordar cómo éramos cuando adolescentes: qué buscábamos, a quién queríamos parecernos y qué hacíamos (aunque hoy nos parezca ridículo o “cringe”).

Lo que hay detrás del “juego”

Aunque en sí mismo el “juego” no es grave, sí puede reforzar prácticas y patrones de pensamiento que pueden resultar riesgosos: la dependencia de la aprobación externa y la presión de pares, dos factores que podrían abrir la puerta a conductas de riesgo en la adolescencia.

Más que el “trend” puntual, con este “artículo” queríamos invitar a nuestra comunidad a reflexionar en la posibilidad de que este “juego” podría ser una radiografía de algo más profundo y más común tras la masificación de las redes sociales. Esta es la forma en que muchos jóvenes viven su día a día, tratando de “farmear” aprobación y popularidad, no solo en la vida real sino especialmente en los espacios digitales, donde esta tendencia nació.

¿Qué consejos encontramos en la Biblia?

La palabra de Dios habla con claridad sobre el peligro de vivir buscando la aprobación humana. En Juan 12:43 se advierte sobre quienes “amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios”.

Pablo expresa una idea similar en Gálatas 1:10, preguntándose “Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres?”, y concluye que estas dos entran en conflicto: quien busca por sobre todo agradar a los hombres no puede ser siervo de Cristo. 

En Mateo 6:24, Jesús enseña que nadie puede servir a dos señores. Aunque el contexto original habla de las riquezas, el principio aplica igualmente. Cuando hay prioridades en conflicto, terminamos sirviendo a una sola: buscamos agradar a otros, o buscamos agradar a Dios.

¿Sobre qué fundamento construimos nuestro valor?

Nuestra invitación es a que en conjunto (colegio y familia) sigamos reforzando en nuestros adolescentes las verdades que la Biblia comunica sobre su identidad, para que sea ahí donde fundamenten su valor y autoconcepto:

  • Fuimos escogidos y somos amados (Colosenses 3:12).
  • Fuimos hechos maravillosamente (Salmos 139:13).
  • Fuimos hechos a imagen de Dios (Génesis 1:26).
  • Somos hijos de Dios (Hechos 17:28; 1 Juan 3:1).

“Farmear aura” probablemente sea, en unos meses, solo un recuerdo de una “micro tendencia” pasajera, como tantas otras antes (¿se acuerdan de los Therian?). Mientras tanto, los invitamos a conversar sobre esto en casa: pídanle a sus hijos que les expliquen qué es, les muestren cómo se hace y aprovechen ese momento para recordarles cuánto los ama Dios, y que Su amor no es un “trend”.